(Nombre cambiado por protección)
Carlos llegó a Ammi a los 8 años. Había vivido situaciones que ningún niño debería conocer. Su mirada era dura, desconfiada. "No necesito a nadie", decía con una madurez forzada que rompía el corazón.
El Deshielo
Los primeros meses fueron difíciles. Pero la constancia de sus cuidadores empezó a derretir, capa a capa, su armadura. Descubrió que le encantaban las matemáticas y que era un líder nato en el campo de fútbol.
Un Sueño Posible
Hoy, 10 años después, Carlos está cursando su segundo año de Ingeniería Civil. No solo es un estudiante brillante, sino un mentor para los más pequeños de la casa hogar.
"Ammi no me salvó la vida; me enseñó a vivirla. Me dieron las herramientas para construir mi propio camino." — Carlos