Muchos de los niños que llegan a Ammi han sufrido carencias alimentarias. Pero el hambre física es a menudo el reflejo de un hambre emocional más profunda. Por eso, en nuestro comedor, servimos mucho más que calorías.
El Momento Sagrado de la Mesa
Comer juntos es un ritual de pertenencia. Nos aseguramos de que la comida sea nutritiva, colorida y caliente, comunicando al niño: "Eres digno de cuidado. Eres importante."
Saciando la Inseguridad
Para un niño que no sabía si comería al día siguiente, tener la certeza de un plato lleno reduce la ansiedad de supervivencia. Esta seguridad alimentaria es la base sobre la cual podemos empezar a trabajar otros aspectos de su desarrollo intelectual y emocional.